POR LA INFANCIA EDIFIQUÉ UN MONUMENTO HEROICO QUE RESGUARDO CON MIS ARMAS FÍSICAS Y ÉTICAS. ASÍ SEA.

la Mola - novela - (Primera entrega)

DEDICATORIA:

                 A la memoria y al olvido de la humanidad.





Leo el manuscrito. Puedo deletrear el universo esta noche. La mosca sobre la botella es más grande que lo mío. Estoy en la habitación del hotel. Leo mi muerte en el manuscrito, como ella entra en mis venas. No veo la imagen de lo que leo. Mi muerte cae de mis manos. Mi cama tiene la forma de cuerpos distintos. Es un fuego. En mi mente. La quemazón. Hay muerte y ojos. Mis pies no se mueven. Siento la rigidez de lo que hice. No reniego. Traicioné a hombres y mujeres. No me siento mal. Sólo un poco eufórico. Soy un cordón extenso y en la punta estoy agarrado de un dedo, al filo de algo que me succiona. Me deslizo. Me voy, pero me dejo. Tengo que buscar mi nombre. ¿Y si sufro? La mosca se lleva mi cuerpo. No sé cuánto tiempo tardará en llevarme, pero el fin lo conozco: la comida, la larva, el conducto, el llanto.




Mido mi cuerpo con la inteligencia de los muertos. Escamas. Las estrellas acaban mi noche. Estoy lejos. Me miro adentro. Mi cama es una luz amarillenta. A las siete tuve que morir. Algo viene a mi encuentro y yo voy a su encuentro. Lo que sé, pierde espesor. Me siento invadido. Yo quiero invadir. Mi ojo se detiene entre mi líquido. Soy un grito de agua. Quiero el nombre de mis rasgos.









Soy el aprendiz de copista. Anoto:

                            Tengo que decirte algo, aclararte lo que voy a hacer. Por las dudas.
                            Escuchame. Mi maestro dijo que sea breve.
                            Somos el mundo de los muertos. Estás en nuestro juego del nombre.
                            Vamos a jugar con el hombre que viene. Ya interceptamos su grito.
                            Viene por su nombre, y ésa es su condición de entrada a nuestro juego. Su
                            búsqueda. Lo llamamos la Mola.
                            Mi maestro mira a la Mola. Me lo dicta. Yo soy la mano. Tengo que escribir
                            la historia de la Mola en el juego. Es mi primer hombre.
                            La Mola tiene que pasar por túneles en su búsqueda. Los túneles son la
                            estructura del juego. Que tu pupila te abra. La Mola nos va a divertir.
                            Ya viene, dice mi maestro. Su mirada se adelanta a su cuerpo. Mi mano es
                            de tinta. La Mola viene a perderse. Te escribo:
        

LA BESTIA

EL OJO ENTRE ESPINAS FINALES
HIRIENDO AL MUSLO DESESPERADO.
¿LA VERDAD ALGUNA VEZ PROBARÁ EL SILENCIO?
Y DEL RUGIDO DEL RUGIDO LA BOCA SIN PIEDAD.

INMÓVIL LA HEMBRA, ¿NO SE PREGUNTA NADA?
¿O ACASO EL ROBUSTO PECHO DEL MACHO
HOY SERÁ HUMILLACIÓN PARA ELLA?
NO HAY DEDOS ENTRE PIEDRAS EN ÉL,
SÓLO EXTRAÑA VACILACIÓN.
¿Y MI CRÍO, Y SUS PIERNAS SIN HOMBROS
NI ALTURA?
TAMBIÉN CONVICCIÓN.
CAMINARÁ.

¡¡AH!! GOLPE DESNUDO TE QUIEBRA.
EL ÚNICO PLACER NIEGAS A LOS TUYOS, CAZADOR,
LAS FAUCES QUE TE DEVORAN SIN PODER HABLARLAS.

LA FIGURA

¿SOÑABAN ACASO MIENTRAS LA LANZA CORRÍA?
RÍGIDO EL ESPANTO EN LOS OJOS GRISES.
¿O ES QUE LA RAZÓN PERDIÓ
LAS FORMAS EN RELIEVES QUE HIEREN Y CONSTRUYEN?
LA SOMBRA NO ES MÁS QUE EL SOL.
Y DEL SENO, LA PALABRA QUE ANTECEDE.
EL DOLMEN DESCANSA LA IRA DE SUS PIELES.
LA ARCILLA LE DEVUELVE LA FORMA
A SUS MANOS,
LA LETRA HACE DEL METAL
EL ARMA INSACIABLE.

LAS ALAS DE MAMÁ

Bella y profunda mujer
como el amanecer que la nombra y seduce.
Vino desde el alba y me trajo el fuego y su alimento
en su pecho fértil, en su tierra de oro humus.

Tu planeta convoca a la hermandad y la ternura.
Por el camino de tu deseo se hacen las obras
plenas de amor, las obras queridas.

Otra vez tu vuelo te eleva a los cielos
para descender nuevamente a la noche
y dejar tu legado de semillas y besos.